13.5.05

El Círculo Polar

La empresa en la que trabajo está en crisis. En verdad cuando entré hace dos años ya estaba en crisis. De hecho me tomaron por media jornada porque el pobre Abelardo ya se había vuelto mono haciendo la pega de tres personas. Ahora hace la pega de dos.

Para las Fiestas Patrias del 2003 se nos ofreció un asado de camaradería: el costo fue descontado por planilla a fin de mes (nunca he recibido un aguinaldo acá). Ese diciembre la 'Cajita de Navidad' consistió en pan de pascua duro, crema espesa y un pisco de 35°. El 2004 no hubo asado ni caja alguna. Y como saludo anticipado de Año Nuevo el 31 de diciembre pasado veintidós personas fueron despedidas. Ese día el gerente -que es un gran tipo, aunque no lo parezca por este relato- nos advirtió con bastante pena que de ahí en adelante no habría más despidos masivos: la próxima vez que alguien se fuera sería porque todo se había acabado.


Hoy supe que este año no habrá calefacción en el trabajo. Y para ser francos tengo frío. Hace dos inviernos había una estufa que rotaba por una hora cada vez en todas las áreas. Luego nos cambiamos a este lugar con calefacción central; el año pasado fue muy agradable porque justo el radiador de nuestra oficina está a mis pies y yo los apoyaba ahí cuando llegaba con los calcetines húmedos. Según Caramelo, la diseñadora, este año se optó por ahorrar las cuarenta lucas que costaba el sistema... Obligado a trabajar con chaquetón y gorro de lana. Y aún así tengo frío.

Actualización posterior: no todo es malo. Acaba de caer platita en mi cuenta de la olvidada devolución de impuestos. El sistema funciona. Ñaca-ñaca.

Segunda actualización: además me traje para la casa el pack de DVDs con la cuarta temporada de Seinfeld. En estos momentos me pongo el parche en el ojo. Ñaca-ñaca-ñaca.